Galería del Cerro (Santiago, Chile – 1988)

Corre la mancha sobre el papel, la pintura abundante tiñe sola. La mano de KEKA se desliza sobre un trazado imaginario evocando imágenes de sueños inconclusos. Los protagonistas de sus pinturas, están en todos los lugares y en ninguno a la vez, ingrávidos y transparentes.

Su pupila observa atent, a veces preocupada, otras divertida, los juegos de las formas, agregando pigmentos, arenas, óleos, experimentando con el azar; de pronto se produce lo esperado ansiosamente, los colores y la formas se articulas en frases llenas de poesía; la frente de KEKA se despeja, mientras su niño interior sonríe feliz.

Benito Rojo

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