Galería Arte Actual (Santiago, Chile – 1990)

ALGUNAS COORDENADAS RELATIVAS AL ESPACIO, EL TEXTO Y LA OBRA.

Presentar la obra de Keka Ruiz-Tagle me lleva a plantear algunas reflexiones implícitas a toda muestra o evento artístico, en la medida que los nexos que se establecen entre espacio-texto y obra no son ajenos a la dirección, producción y elaboración de sentido. Así el discurso escrito no forma parte de la política propia del montaje, sino que implica de hecho una elección y una orientación. En esta perspectiva me parece necesario situar la propia labor textual no sólo destinada a mediar entre la obra y el espectador con el objeto de dilucidar o interpretar metáforas, sino posibilitar que sea a la vez ocasión de reflexionar, teorizar y proporcionar los parámetros que ésta pone en juego, con el objeto de generar interlocutores válidos, en la medida que da cuenta de como la práctica crítica se va modelando. Señalar asimismo que su finalidad no es abarcar o delimitar otras posibles lecturas desde el momento que considera la obra como creación sucesiva, donde las posibilidades de reelaborar su sentido recaen más bien en su estructura sígnica. Es decir en los significantes que la significan.

SIGNIFICANTES EN JUEGO Y DEPENDENCIAS SIGNIFICANTES.

Trazo, mancha y color saturado, son algunos de los significantes que Keka Ruiz-Tagle pone en juego. Juego que implica acción a la vez que azar. Su punto de partida es la tela en blanco o el blanco de la tela donde el pincel empapado en color explora, combina, descubre. La mancha como significante material se individualiza del resto porque cada una posee características que le son propias. Su irregularidad es lo que las distingue de las colindantes. Forman parte de un todo, pero cada una contiene su propia carga expresiva. Su deformación forma, con-forma un proyecto, un hacerse por oposición, superposición o contraste. Mancha y borrón se corresponden. Borroneando o boceteando se da inicio a la búsqueda, actividad que es umbral, puerta de entrada a las correspondencias que dan vida a las imágenes. El trazo diluido, la mancha, la imprecisión de los límites son elementos que en este caso vehiculan situaciones oníricas, evocan fragmentos de mitos (el Paraíso, Adan y Eva), sueños y ensueños, a la vez que fantasías propias de un imaginario subjetivo.

¿Podemos hablar de postmodernismo o sólo se trata de un neo-eclecticismo?
A mi juicio, una meta dentro de un itinerario. Una busqueda personal en tránsito. Es decir tránsito de hacerse, de descubrirse entre los neo y los post las múltiples dependencias y porque no, las posibilidades de situarse frente a la propia realidad contextual. Doble juego por lo tanto, donde coexisten signos vitales propios de la modernidad (ingenuidad, intimismo, neoexpresionismo), a la vez que capacidad para reciclar una sintaxis orientada a reflexionar sobre la interioridad de seres y situaciones.

SILVIA READY K.

2